Entre las joyas que la exposición “Arte Sacro: La presencia de Dios en el mundo” que el Museo Ulpiano Checa ofrece hasta el próximo 15 de enero de 2013, se encuentran cuatro pinturas barrocas atribuidas a Vicente Carducho y que fueron restauradas en 2010 por GRANDA.

Se trata de la serie de los Milagros de San Antonio, cuatro pinturas cedidas para la exposición por el Convento de Clarisas Franciscanas de Griñón y que fueron realizadas en el siglo XVII sobre lienzo al óleo.

Los cuatro lienzos presentaban múltiples pérdidas tanto de la preparación como de la película pictórica que habían sido estucadas y reintegradas en una intervención anterior. Además, los lienzos se encontraban cubiertos por una fina capa de suciedad sobre la capa pictórica.

Tras realizar un estudio exhaustivo de cada una de las pinturas, se procedió a la corrección de las deformaciones de los lienzos, se fijaron y consolidaron los estratos pictóricos desprendidos. Se colocaron, asimismo, hilos de sutura y se actuó sobre los barnices oxidados y los repintes, entre otras intervenciones.

Milagro de la burra de San Antonio de Padua: La obra representa el milagro de la burra, en el que San Antonio de Padua demostró la realidad de la presencia de Cristo en la Eucaristía ante la burla de los herejes. Uno de los contrarios al santo propuso tener a su burra encerrada durante tres días en el establo sin alimento alguno. Pasados esos días, podrían ante la burra el forraje y la Eucaristía. Si la mula adoraba el Sacramento, el hereje creería. Cuando se cumplió el tiempo requerido, la mula, a instancias de San Antonio, adoró la Eucaristía.

Se trata de una composición cerrada que forma parte de una serie que ilustra los milagros del santo. La escena tiene lugar en un interior tenuemente iluminado por un óculo. Utiliza también notas de color más intenso que contrasta con la tonalidad general más apagada. Dominio de las verticales en la composición.

Milagro del joven resucitado de San Antonio de Padua: San Antonio acudió desde Padua a Lisboa para librar a sus parientes de una acusación de asesinato. Al no hacerle caso el juez, fue el mismo cadáver el que se levantó y afirmó que la familia del santo nada tenía que ver con su muerte.

Composición cerrada con utilización de gamas apagadas. El tema tratado con un naturalismo incipiente, enriquecido con notas de color más brillantes. Hay un acercamiento a la luz tenebrista. Dominio de las verticales en al composición, que se mantienen en las arquitecturas de fondo, destacando éstas por su sobriedad.

Milagro del pie cortado de San Antonio de Padua: San Antonio de Padua increpó a un penitente en confesión que, por haber dado una fuerte patada a su madre, merecía perder el pie con el que la había herido. El hombre, arrepentido, se cortó el pie al llegar a su casa. Al enterarse, el santo acudió rápidamente a su encuentro y haciendo la señal de la cruz, unió el pie al cuerpo, quedando curado en el acto.

Composición cerrada. Gamas apagadas con notas de color más brillantes en amarillo y azul. Tema tratado con un naturalismo incipiente. Las líneas verticales compositivas se interrumpen con dos las dos figuras centrales que describen una trayectoria en diagonal.

Escena de la vida de San Antonio de Padua: La escena representa cómo San Antonio de Padua, siendo invitado a comer en una casa el viernes de Cuaresma, convirtió la carne que le era servida en pescado.

Estilísticamente está en relación con los misterios con los que forma la serie. la composición sigue siendo cerrada y en esta ocasión, las líneas horizontales de la mesa marcan el contraste con las verticales. El ánfora y los detalles de naturaleza muerta denotan cierta influencia flamenca. Las figuras en pie siguen modelos italianos. Escena interior con fondos casi neutros.

Vicente Carducho (Florencia, 1576-78; Madrid, 1638) fue un pintor y tratadista de arte barroco de origen italiano, cuya actividad artística se desarrolló en España. Era hermano de Bartolomé, contratado por Felipe II para la magna obra de El Escorial, como pintor de frescos y retablos.

Con el tiempo, Vicente Carducho se convirtió en la personalidad más influyente de la escuela madrileña de pintura, hasta la llegada de Velázquez.