Granda ha llevado a cabo la reconstrucción del desaparecido Retablo Mayor de la Iglesia de Ntra. Sra. de la Virgen del Pilar de Santiago de Compostela, en base a las necesidades litúrgicas que demanda dicho pueblo.

El retablo original, un retablo barroco del siglo XVIII, obra de Miguel de Romay, fue desmontado en el siglo XIX, a raíz de unas inundaciones que se produjeron en la iglesia y depositado, por piezas, en las iglesias Santa Susana y en la de San Domingo de Bonaval.

Las piezas que fueron llevadas a la iglesia de Santa Susana aún se conservan, mientras que las depositadas en San Domingo de Bonaval fueron desapareciendo paulatinamente ya que dicho convento estuvo muchos años en obras y algunas piezas fueron quemadas para aportar calor a los obreros de la obra, mientras que otras, simplemente, desaparecieron. La mayoría de las piezas desaparecidas pertenecían a su estructura.

Algunas de las piezas conservadas estaban expuestas de forma aleatoria en el presbiterio de la parroquia del Pilar, contribuyendo a un falso histórico y a una contaminación visual interior, centralizando el foco de atención en una pequeña talla de la Virgen Inmaculada, dejando a un lado la imagen titular del templo.

Criterios de actuación

La intervención ha intentado ser fácilmente reconocible para que no constituya un falso histórico, estético o arquitectónico que afecte a la imagen de las piezas conservadas. Las tallas de La Virgen del Pilar, San Juan Bautista y San Pedro han vuelto a sus lugares de origen. El relieve que decoraba la calle central del ático ha sido sustituido por una talla de Santiago Apóstol perteneciente a la Iglesia del Pilar; en el espacio que ocupaba la talla de San Ramón Nonato, en la calle lateral derecha del cuerpo central, se ha colocado una talla de Santa Susana que se conserva en el presbiterio de la iglesia del Pilar; y en lugar de la pequeña talla del Sagrado Corazón, que se ubicaba a la izquierda de la Virgen del Pilar, en el cuerpo central, se ha dispuesto una talla de San Antonio que se conserva en Santa Susana.

La justificación a dichos cambios se basa en el hecho de no conservar las tallas originales, y por la gran devoción que les tienen a estos santos los fieles que visitan el templo.

Además, se ha recuperado la hornacina central del retablo original, que se encontraba insertada en el retablo mayor de Santa Susana y se ha devuelto a su lugar de origen, buscando otra solución más coherente para ocupar su lugar en el retablo de Santa Susana.