Imagen del nuevo presbiterio. Dirección del proyecto, mobiliario litúrgico y sillería realizados por GRANDA

En 1793, el retablo de la Capilla Mayor de la Catedral Nueva de Salamanca, realizado por Alberto Churriguera y concluido tan solo once años antes, fue desmontado. Se proyectó sustituirlo por un tabernáculo en mármol proyectado por Ventura Rodríguez que iría situado en el crucero bajo la cúpula. Sin embargo, el proyecto no pudo realizarse por su elevado coste. Y así permaneció durante más de dos siglos.

A GRANDA se le encomendó la tarea de adaptar el presbiterio de la Capilla Mayor. Un espacio de estas características exigía una intervención rigurosa y respetuosa, que resolviese las necesidades actuales de la liturgia y en la que el diálogo entre los distintos elementos conformase un conjunto armonioso en el que, también, cada uno de ellos destacase por sí mismo.

El proyecto presentado por GRANDA ha consistido en la utilización de un lenguaje actual que entrase en diálogo con el ya existente. Un leguaje capaz de expresar los contenidos de la fe yendo a lo esencial y eliminando lo superfluo, a través de recursos arquitectónicos o plásticos que lo dotasen de un carácter capaz de estimular la devoción.

La intervención se ha realizado en tres núcleos diferenciados: Por un lado, se ha revisado el altar y el ambón, ofreciendo una propuesta que retome las líneas compositivas del edificio pero trasladado a un lenguaje actual. Situados en la sede principal, elevada por una tarima, debían potenciar la visión del altar histórico allí situado, no anularlo.

A continuación, se resolvió la sillería como elemento funcional y como elemento ordenador. Por último, y a modo de retablo, se ha mantenido el dosel actual de terciopelo carmesí sobre el que aparece la imagen de la Virgen de la Asunción de Esteban de Rueda de 1624, policromada por Antonio González. Los ángeles que la acompañan son de Francisco Sánchez. Se han incorporado ocho imágenes de los Padres de la Iglesia (de Oriente y del Occidente Europeo), procedentes del desaparecido retablo. Destaca el tabernáculo de mármol y jaspes de Simón Gavilán (1750) y las urnas de plata con los restos de San Juan de Sahagún y Santo Tomás de Villanueva.