En el mes de abril de 2002, el Teatro de la Comedia fue cerrado al público para someterse a una amplia reforma que está apunto de finalizar. GRANDA ha sido la empresa encargada de llevar a cabo la restauración tanto del telón de boca del teatro como de la pintura sobre lienzo de la bóveda.

El telón de boca que cierra el escenario se cree que es un diseño del pintor José Vallejo. Representa el Templo de la Inmortalidad y en él aparecen poetas, actores y dramaturgos consagrados como Calderón, Cervantes, Moratín, Julián Romea y el Duque de Rivas, entre otros.

Tras meses de intenso trabajo, el equipo de restauración de GRANDA está a punto de finalizar la restauración que se ha llevado a cabo. El telón estaba muy deteriorado debido tanto al envejecimiento de las fibras y deformaciones como al desgaste por el uso. El telón presentaba desgarros, costuras descosidas, manchas de humedad. Además, la capa pictórica presentaba desgastes y pérdidas generalizadas en toda la superficie.

La intervención que se ha realizado ha consistido en la eliminación de intervenciones anteriores; la recuperación del plano y la eliminación de las deformaciones del tejido; la unión de rasgaduras y roturas del tejido; la realización de injertos textiles y el fortalecimiento del soporte mediante un reentelado, así como limpieza y reintegración cromática.

El Teatro de la Comedia se construyó en 1874 en un solar de la calle del Príncipe, en un barrio de gran tradición teatral y en un solar propiedad de de D. Silverio López de Larrainza. El arquitecto Agustín Ortiz de Villajos, autor de la iglesia del Buen Suceso y de los teatros Princesa (hoy María Guerrero) y del antiguo Teatro Circo Price, fue el encargado de su construcción.

Se inauguró el 18 de septiembre de 1875, con la presencia del rey Alfonso XII. En abril de 1915 se declaró un incendio que destruyó el interior del teatro, desplomándose el techo sobre el patio de butacas. La sala fue reconstruida en pocos meses por el arquitecto Luis Bellido y se reabrió en diciembre del mismo.

La Comedia ha vivido estrenos de nuestros mejores clásicos del Siglo de Oro y de autores como Benavente, Galdós, Dicenta, los hermanos Álvarez-Quintero y Moratín.

Durante un siglo, el teatro perteneció a la familia Escudero hasta que en 1998 fue vendido al Estado.