Una de las obras más emblemáticas realizadas por GRANDA es, sin duda, el gran retablo de la capilla de la misión San Juan Capistrano, en California, Estados Unidos. Se trata de un retablo de 14 x 9 m, de estilo barroco, según las características del arte colonial español de la segunda mitad del siglo XVIII. Es una réplica del original destruido por un terremoto en 1812, realizado por artesanos mallorquines.

El retablo viste la nave principal de la capilla de la misión de San Juan de Capistrano. La construcción del templo fue iniciada en 1797 y concluida en 1806. En 1833 las misiones californianas fueron secularizadas y fue vendido a propietarios privados en 1845. La Misión fue restablecida al culto católico en 1865. En los últimos años se inicia un proceso de recuperación del templo que culmina con la colocación de esta réplica del retablo elaborada por GRANDA en su situación original. La única diferencia significativa con el retablo original es la inclusión de la primera beata indígena americana Beata Catalina Tekakwitha, nacida en 1657 en Aurieville, Nueva York.

El retablo fue construido íntegramente en Madrid, en los talleres de GRANDA. Los materiales que se utilizaron fue madera de cedro de Brasil, acero, estuco, láminas de oro de 24 quilates y latón pigmentado. Varias técnicas se emplearon para su realización: carpintería, ensamblado, escultura, talla, estofado, dorado, policromía, pintura sobre lienzo y cincelado.

Iconografía

El retablo es signo de la Evangelización que llevaron a cabo las misiones en California en el siglo XVIII. El elemento central es la Santísima Trinidad que recoge el momento de la entrega del Padre al Hijo por la redención de los hombre guiada por la acción del Espíritu Santo. En la base se encuentra el lienzo de la Virgen coronada en su advocación de Guadalupe. En la parte superior de la calle izquierda aparece fray Junípero Serra, fundador de misiones. En la parte inferior y a la altura de la Virgen, se encuentra San José con la vara florida mientras que en el lado superior derecho aparece Catalina de Tekakwitha, primera santa originaria de América del Norte y en la parte inferior, San Francisco de Asís, a cuya orden pertenecen los primeros evangelizadores.

El retablo se articula a través de columnas salomónicas decoradas con pámpanos y racimos de uva, símbolos de la Eucaristía. Como peculiaridad, setenta golondrinas, posadas sobre las columnas, hacen referencia a un hecho singular que acontece en esta ciudad.