Ni el calor, ni las duras condiciones que siempre supone el realizar un trabajo de restauración in situ, han supuesto ningún impediendo para que el equipo de restauración de GRANDA finalizase, en el plazo previsto, la restauración de las vidrieras que decoran la Iglesia de la Concepción de Nuestra Señora de Madrid.

Horas de trabajo, el cuidado del detalle, el amor por el trabajo bien hecho, la profesionalidad y experiencia de los restauradores han devuelto el brillo y el esplendor merecidos a las vidrieras del templo.