Un rostro puede contener muchas emociones. El calvario por el que pasó Jesús ha sido recreado por muchos artistas de formas muy diferentes.

El rostro del Cristo crucificado que nos encargó Holy Cross Chapel de Houston (Estados Unidos) refleja el gozo de haber cumplido con la voluntad del Padre. Lo ha entregado todo, no puede dar más. Ha sufrido por la traición de los hombres, por los dolores infringidos pero nada ha podido destruir la paz de su rostro. Aunque clavado en la Cruz, se muestra sereno y satisfecho de haber llevado a cabo la voluntad del Padre. Hay paz en su actitud, serenidad.