De Santa Edith Stein cuentan que muy a menudo se acercaba a rezar ante el Cristo de Gero, una pieza única del siglo X que se encuentra en la Catedral de Colonia y que fue donada por el arzobispo Gero. Se trata de la reproducción más antigua de Jesucristo crucificado que se conserva a gran escala.

Granda ha sido la encargada de realizar una réplica de tan imponente cruz para St. Edith Stein Church, en Estados Unidos, tallada en madera de cedro, policromada y dorada.

Jesús tiene la cabeza inclinada sobre el pecho; sus ojos están cerrados. Aunque la capa superior de pintura de la cruz, que fue aplicada en 1904 por W. Batzem, oculta numerosos detalles, un examen radioscópico reveló que en la versión original del siglo X, que aún se conserva bajo varias capas de pintura posteriores, los ojos estaban también cerrados.

A diferencia de todos los crucifijos anteriores, a Jesús no se le representó como vencedor de la muerte, sino como una pintura drásticamente realista de Cristo que sufre. Posiblemente esto sea producto de un cambio en la teología, que a fines del siglo X colocó la redención a través de la muerte de Jesús en el centro de la doctrina, tal y como sostiene el Dr. Rolf Lauer, historiador del arte.