En este anteproyecto de reforma del oratorio de la Residencia Universitaria Inaya, planteamos una propuesta renovadora pero a la vez inspirada en la arquitectura colonial de la casa.

Nos centramos fundamentalmente en el presbiterio mientras que en la nave únicamente proponemos unos nuevos bancos más ergonómicos, un nuevo vía crucis, nuevo diseño de carpinterías para las puertas y un cambio de luminarias, todo más acorde al nuevo diseño general.

Actualmente el presbiterio, de grandes dimensiones, posee una decoración colombiana con fondos de madera en color verde y geometrías doradas a base de diagonales y círculos. El suelo de mármol tiene una traza moderna que pretendemos mantener.

Abordamos una propuesta de modernización del presbiterio, enraizada en la cultura colombiana y en la arquitectura de la casa, una vivienda de gran interés con paños blancos contrastados con carpinterías de madera en tonos wengué. Buscamos mantener las trazas principales de un oratorio con más de 50 años de historia, con líneas más limpias y claras.

La intervención toma el condicionante de mantener el suelo de mármol de la primera grada con sus dibujos geométricos, rehaciendo la segunda grada en un mármol rojo coralito, similar al de los trazados geométricos, para que el nuevo retablo con más fondo no oculte los dibujos actuales de esta grada. Aquí ya no se crean estos dibujos geométricos para dar más sencillez al conjunto.

El retablo se plantea como una composición clásica vertical en cinco cuerpos, pero con unas trazas modernas. Los cinco cuerpos son los siguientes: uno central para albergar el sagrario y un relieve de una Sagrada Familia; dos laterales con relieves de San Josemaría y Don Álvaro del Portillo; y otros dos extremos con credencias integradas en hornacina.

Todo el retablo está realizado a base de listones de madera barnizada en tono wengué creando unos marcos en torno a los relieves que se refuerzan con unas sutiles tiras de acero inoxidable pulido, contrastando con la madera oscura e introduciendo una nota de brillo y de luz al retablo.

En las zonas bajas y en el fondo de la hornacina de las credencias, se han colocado unos plafones de mármol travertino romano, similar al del suelo actual, que aportan también luz al retablo.

Los relieves siguen el mismo tono de los plafones, creando así una composición clásica de retablo pero realizada de una manera más contemporánea y marcando una traza rectangular que sirve de patrón para el diseño del resto de los elementos del presbiterio.