Tras casi un siglo de persecución a los católicos en Holanda, Jan Hartman convirtió en 1662 el ático de su casa en una iglesia clandestina, oculta a los ojos de las autoridades. Hoy acoge el museo Ons’Lieve Heer op Solder (Nuestro Señor en el Ático) en Ámsterdam.

Tras la Reforma, Ámsterdam se convirtió en una capital protestante en la que se prohibió el culto católico en público. Es en este momento cuando surgen las primeras iglesias católicas secretas.

La transformación de la planta superior en capilla tuvo lugar entre 1661 y 1663, y más tarde se creó toda una iglesia clandestina. En una época en que el catolicismo era perseguido (a partir de 1578), era un buen lugar para seguir profesando su fe, aunque las autoridades solían hacer la vista gorda ante la cantidad de pequeñas iglesias y congregaciones católicas que seguían existiendo.

Recorriendo sus empinadas y estrechas escaleras, en la planta superior del Museo Amstelkring se encuentra la pequeña capilla de estrechos bancos y dos semiplantas suspendidas del tejado. Se dice que se podían llegar a reunir en la iglesia más de 150 fieles.

El altar barroco constituye el eje central de la iglesia y su centro visual, presidido por el “Bautizo de Cristo” de Jacob de Wit. Existe un delicado púlpito extraíble de caoba en una de las columnas del altar.