En el año 803, en el concilio de Reims, se prohibió la utilización de cálices realizados con materiales de origen vegetal y animal, ya que la sangre y cuerpo de Cristo sólo podía estar en contacto con metales preciosos.

En GRANDA todos los vasos son dobles. El interior siempre es de plata dorada, considerado el mejor material para estar en contacto con el cuerpo y la sangre de Cristo. La copa exterior, que la sujeta y soporta, se realiza en plata con distintos acabados. Nunca se emplean las maderas, que son porosas y pueden perder vino, ni la cerámica que, al caerse, puede romperse y derramar el vino.

Esta nueva colección de cálices se basa en el estilo románico (y neorrománico) que fue el estilo artístico predominante en Europa durante los siglos XI, XII y parte del XIII. Fue el primer gran estilo claramente cristiano y europeo que agrupó las diferentes opciones que se habían utilizado en la temprana Edad Media y consiguió formular un lenguaje específico que se aplicó a todas las manifestaciones artísticas, tanto a la arquitectura como al arte.

Surgió como consecuencia de la prosperidad material y de la renovación espiritual que inspiró la construcción de gran número de iglesias y de edificios religiosos.