Recibimos un encargo muy especial: realizar una caja de ocultación para tapar dignamente el sagrario de una parroquia de la Comunidad Valenciana. Lo que movía al párroco eran dos motivos. En ella se suelen celebrar muchos bautizos y comuniones y al final de la ceremonia, muchos feligreses se fotografiaban frente al altar con el sagrario delante. Al párroco se le ocurrió ocultarlo para que no resultara irreverente.

Además, también lo quería para la celebración de la Santa Misa. Es una buena costumbre ocultar el sagrario en ese momento para centrar la atención en el altar y hacer ver que Dios baja a la tierra en el momento de la transubstanciación y sólo luego se reserva en el sagrario. Por eso, el elemento más importante dentro de una iglesia es el altar, no el sagrario, como a veces creemos.

En ocasiones se pone un tríptico o similar pero en este caso en concreto la propuesta que recibimos en Granda fue la de fabricar una caja de ocultación sencilla pero digna. Trabajamos alrededor de esta idea y optamos por un diseño limpio, poco abstracto, para que no pudiese ser confundida con un sagrario.

El material para la caja de ocultación fue la madera.