El Altar es uno de los elementos más importantes y significativos de la liturgia cristiana. Es el símbolo de Cristo como Piedra Angular, por eso es besado al inicio de cada celebración.

Se recomienda que sea completamente de piedra e inamovible.

Las características esenciales que se dan de todo altar cristiano son:
a) Ser y aparecer como una mesa.
b) Estar separada de la pared para que se pueda estar cara al pueblo.
c) Constituir el centro de la atención de toda la asamblea.
d) Ser único, dedicado sólo a Dios.
e) Sin imágenes ni reliquias sobre su superficie.

En el Antiguo Testamento, el altar era un monumento o piedra sobre los cuales se ofrecían sacrificios. La primera mención se encuentra en Gén 8, 20 y fue cuando Noé después del diluvio edificó un altar y ofreció holocaustos. Abrahán también edificó uno cuando iba a sacrificar a su hijo Isaac (Gén 22, 9).

Los patriarcas erigieron altares en los lugares en donde Dios se les manifestó, para conmemorar los favores recibidos (Gén 12, 7-8; 13, 18; 26, 25; 33, 20; 35, 1-7). Las Escrituras no dicen nada del material o de la forma de dichos altares.

En el Nuevo Testamento, el primer altar cristiano fue la mesa en la cual Nuestro Señor, en la Última Cena, instituyó la Misa. En la Basílica de Letrán se conservan reliquias que se cree son partes de esa mesa-altar.

Antiguamente, las misas se hacían de espaldas al pueblo. Una instrucción emitida por el Concilio Vaticano II el 26 de septiembre de 1964, fijó varios cambios en el altar, principalmente el de su libre colocación, de manera de que
el sacerdote pudiera presidir la Misa de frente a la comunidad.

Los manteles del altar: antiguamente eran tres paños de lino que cubrían el altar en que se celebraba la Santa Misa; el de encima llegaba hasta el suelo por ambos lados. Simbólicamente representaban el sudario en que fue envuelto el cuerpo del Señor.

Actualmente, el Misal Romano señala que “sobre el altar ha de ponerse por lo menos un mantel por reverencia a la celebración del Memorial del Señor y el banquete en que se distribuye el Cuerpo y la Sangre de Cristo” (OGMR 268).

El desmantelamiento del altar, es un signo conmemorativo del despojo de las vestiduras de Jesús en el Calvario. Se hace el Jueves Santo después de la Misa. El sacerdote quita todo lo que haya sobre el altar, excepto las velas y el crucifijo (si hubiese).

Debajo del altar (no en un hoyo hecho en el mismo altar) se colocan reliquias de santos como expresión de la “comunión de los santos”.