Así como el pelícano da su vida por sus crías, hiriéndose en su propio pecho, Cristo da la vida por nosotros para que podamos tener vida eterna; Nuestra alma no puede vivir sin el alimento de la EUCARISTÍA.

En el himno eucarístico “Adoro te devote” se llama a Cristo Jesu Pie Pelicane,Jesús bondadoso pelícano, límpiame a mí, inmundo, con tu sangre, de la cual una sola gota puede salvar al mundo entero.