Presentamos unas imágenes que resumen los siete meses de la intervención de GRANDA en la custodia de la Catedral de Toledo. Esta grabación, que presenta de forma sintética todo el proceso, ha captado la esencia del trabajo ha realizado en el taller equipado dentro de la propia Catedral.

Muy temprano, cuando Toledo apenas despertaba y la Catedral, aún vacía de turistas, se preparaba para la misa coral, los restauradores se dirigían cada mañana al taller. Esta estancia, cuyas antiguas puertas se nos invita a traspasar al inicio de la grabación, ha sido el escenario de todos los estudios y procedimientos que se han realizado sobre la custodia, bajo fuertes medidas de seguridad y sin que se desvelase su ubicación exacta.

Como en toda restauración, la primera acción necesaria era el desmontaje de la pieza que, en este caso presentaba la dificultad de ser tres piezas, cuya gran custodia de asiento de Arfe constaba por sí sola de varios miles de piezas. En la complejidad de su estructura se admira el ingenio de Enrique de Arfe, que la concibió para que pudiera desmontarse completamente. Tan complicada es, que fueron necesarios seis cuerpos de grandes cajones para almacenar ordenadamente sus piezas, siguiendo las instrucciones que dejó el platero Vicente de Salinas, uno de los primeros que tuvo que enfrentarse a este reto, a finales del siglo XVI.

No todo el trabajo se ha realizado directamente sobre la pieza, pues precisamente este valioso cuaderno de Salinas se conocía gracias a los estudios historiográficos de las fuentes. A estos se ha unido la documentación exhaustiva de cada una de las piezas que lo componen, midiendo, pesando y describiéndolas. Observar desmontada una obra de esta magnitud, es una oportunidad única no sólo para una buena documentación, sino también para efectuar otros estudios.

Una de las grandes aportaciones de GRANDA en el campo de la restauración es su capacidad para formar equipos multidisciplinares con profesionales de primera línea, entre quienes se encuentran sus plateros. Sus conocimientos de las técnicas artesanales son clave, en especial para la intervención en el soporte y en las alteraciones mecánicas de la pieza, que siempre se resuelven observando estrictamente los criterios de restauración.

El acceso a todos los elementos de la custodia ha permitido realizar análisis físico-químicos y un detallado estudio gemológico, a raíz del cual se ha descubierto la gran calidad y la procedencia de las esmeraldas y del magnífico zafiro asteroideo de la custodia de oro, de Colombia y Sri Lanka respectivamente.

La limpieza, que requiere del trabajo más minucioso y paciente, ha permitido eliminar la suciedad depositada en la obra, el barniz de anteriores intervenciones y el óxido de la plata. Las radiografías realizadas a dos de sus figuras han completado los estudios, aportando valiosa información sobre su configuración interna.

Los esmaltes de la custodia de oro, de gran belleza y originalidad, habían sufrido ciertas pérdidas, que se han reintegrado, con material reversible, para que pueda apreciarse su aspecto original. Para finalizar la intervención, se ha protegido el conjunto con una sustancia que evitará su oxidación, tras lo que se procedió a su montaje.

La custodia de la catedral, ya restaurada, pudo procesionar entre gran expectación por las calles de Toledo el pasado 26 de mayo, como cada año el día del Corpus Christi.