Hemos tenido el placer de tener esta semana en nuestros Talleres a Mary Roth, natural de Sydney y experta en Arte Sacro. Ha accedido a responder a algunas preguntas que nos sirvan para saber más de Granda en Australia y Nueva Zelanda.

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¿De dónde procede ese gusto por el Arte Sacro?

Desde niña sentía una gran fascinación por la belleza que me rodeaba: los ánimales, las flores…la naturaleza en general. Siempre que acudía a una iglesia -provengo de familia católica- sentía una atracción especial por el arte que contenía. En Australia no tenemos manifestaciones artísticas propias anteriores al siglo XVIII, por lo que cada obra de arte que encontraba en el camino era un descubrimiento para mi. La primera vez que visité Madrid pasé por la tienda de Arte Sacro que Granda tenía en la calle Serrano. Quedé asombrada, me pareció maravilloso. En Australia nunca había visto una tienda que vendiera piezas  para el culto tan bellas como las que vi allí. Fue una de las cosas que más me impresionó.

Entonces, ¿continuaste con esa inquietud durante tu adolescencia y tus años universitarios?

Lo cierto es que, aunque continuaba mi fascinación por la belleza decidí tomar otro camino y estudié enfermería. He ejercido la profesión durante muchos años hasta que en el año 2002 contactaron conmigo desde España: querían crear una delegación de Talleres de Arte Granda en mi país y buscaban una persona responsable de este proyecto de expansión. En ese momento recordé mi primer encuentro en aquella tienda del centro de Madrid y dejé la enfermería para poder dedicarme de lleno al Arte Sacro. Ahora llevo 15 años en el sector del arte sacro y no me he cansado, ¿cómo me voy a cansar de un arte que refleja la belleza de la gloria de Dios?

¿En qué situación está el Arte Sacro en tu país?

Al no existir  tradición artística ni poseer el legado que tenéis en Europa, no existe una gran cultura artística general. Hace años que me di cuenta de la necesidad de que exista un servicio de arte sacro a los sacerdotes para que puedan mantener dignamente las iglesias y celebrar el culto con el cuidado que lo sagrado requiere. Además, hay una gran labor por delante con los fieles, para que también ellos valoren y se preocupen por la belleza de sus templos.

¿Y Talleres de Arte Granda?  

Cuando empezamos en 2002 no nos conocía nadie. Fue costoso al principio, hasta que se ha ido conociendo y ganando el prestigio de una casa de calidad artística internacional. Recuerdo que el primer encargo fue un sagrario para la capilla privada del Deán de la Catedral de Sydney cuando acabábamos de empezar. Qué maravilla poder llenar la catedral de nuestras obras diez años después, cuando nos encargaron la realización de doce apóstoles y seis santas para la Catedral. Ese fue el encargo que más satisfacción me ha dado de todos mis años en esto.

¿Qué proyectos tienes para los próximos meses?

Tengo demasiados proyectos en mente que se irán sabiendo a su debido tiempo. Lo que sí adelanto es que estoy muy volcada en una idea que me ronda la cabeza desde hace tiempo: los jóvenes han sido siempre muy sensibles a la belleza y quizá hoy en día se ven saturados de información mediocre y faltos de cosas verdaderamente bellas. Quiero llegar a los jóvenes y que descubran la belleza que refleja Dios.  Además de esto tengo en mente otro proyecto que promueve instalar  capillas en aquellos lugares donde hay sufrimiento y en ocasiones se ofende a Dios, donde pueda haber consuelo para los que sufren y reparación por los que le ofenden.