Estos dos juegos de cáliz y patena de plata, oro y esmaltes han sido realizados recientemente a petición especial de dos estudiantes de un seminario de Estados Unidos.

Cáliz de color verde esmeralda, en oro, plata y esmaltes.

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Cáliz de color azul mariano, en oro, plata y esmaltes.

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Los diseños de ambos cálices se basan en un programa estético inspirado en la obra del arquitecto A.W Pugin (s.XIX) cuyas selectas obras en metal precioso forman parte de la colección permanente del Victoria and Albert Museum de Londres, Reino Unido. El resultado han sido dos cálices únicos como regalo para dos seminaristas el día de su ordenación sacerdotal.

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Cálices de A.W Pugin (s.XIX) conservados en el Victoria and Albert Museum, Londres

El padre Jantz (Diócesis de Birmingham) fue el primero en encargar el Cáliz de color verde esmeralda. Declaró que “el cáliz resultó espléndido” y  que “será un placer usarlo para la celebración de los Misterios Sagrados”.  El  cáliz fue elaborado en oro y plata y esmaltado en la base y nódulo central. Los esmaltes, en color verde, contienen la imagen de la Virgen María, los símbolos de los Cuatro Evangelistas y la imagen de Cristo crucificado, además de una inscripción escogida por el cliente. El cáliz especial va acompañado de una patena coincidente, que representa al Cordero Pascual, que se encuentra de pie como si muriera, una representación inspirada en el pasaje del Apocalipsis 5: 6.

El Padre Nightingale (Diócesis de Kalamazoo) vio el diseño realizado por Granda a su compañero de seminario y decidió encargar también un cáliz de plata y oro, esta vez en color azul. Nos pidió, además, que incorporáramos a los esmaltes una imagen de Nuestra Señora de Guadalupe, por ser Patrona de América y, como él mismo cuenta “porque es la única imagen de Nuestra Señora que ella misma nos dio”.  Esto determinó la forma almendrada de los seis esmaltes en el pie del cáliz, que eran circulares en el diseño del padre Janz. La elección del color azul profundo, se hizo en honor a la Virgen; también las rosas doradas que enriquecen el nódulo central son una referencia simbólica a la Virgen María.

En cuanto a las flores de lis en la copa del cáliz son un homenaje a los misioneros franceses, los primeros en llevar el Evangelio al estado de Michigan, además de una referencia a una escultura de la Virgen de Guadalupe donada por los abuelos del sacerdote a una parroquia, cuyo manto estaba cubierto de flores de lis en lugar de las estrellas habituales.

Ambas piezas se trabajaron durante meses, partiendo de un estudio a fondo de las piezas conservadas en el Victoria and Albert Museum. Los seminaristas participaron activamente en el proceso de definir la iconografía para cada juego de cáliz y patena obteniendo así una pieza personalizada de acuerdo a sus preferencias.

Los cálices, de 10 cm de altura, han sido elaborados en plata de ley con baño de oro de 24 quilates y detalles de esmalte. Las patenas, por su parte, tienen 6.25 cm de diámetro.