Esta representación de Nuestra Señora de la Encarnación fue realizada en nuestros talleres y presentada en la Catedral de Almería en el mes de noviembre. Se trata de una talla de bulto redondo trabajada en madera de tilo, estofada, dorada y policromada.

La imagen representa a la Virgen María que, sentada sobre un trono, abraza con ternura al Niño. Este, sentado sobre su rodilla izquierda, alza la mano en señal de bendición.

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LA VIRGEN CON EL NIÑO EN LA ICONOGRAFÍA CRISTIANA

La representación de la Virgen con el Niño Jesús sentado o de pie en su regazo tiene su origen en las religiones orientales de la Antigüedad, de las que nos llegan imágenes como la de Isis con su hijo Horus, y de referencias posteriores presentes en arte cristiano medieval que presentan a la Virgen como “Sedes Sapientiae” o trono de Dios y al Niño sobre sus piernas ocupando la posición central.

A partir del periodo gótico y conforme avanza el naturalismo en el arte el tema comienza a alejarse de la figuración de de María como “trono” para poner un mayor énfasis en la relación de afecto madre-hijo: una relación cercana, llena de ternura, que pretende mover el corazón de los fieles. A partir de ahí empieza a perderse el papel secundario de María-trono y el amor entre Jesús y María adquiere el papel protagonista.

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1. Estatuilla de loza de Isis y Horus, Eton College Myers Collection
2. Virgen sedente con el Niño. Siglo XII. Catedral de Navarra
3. Virgen Blanca. Siglo XIII, Catedral de Toledo.

La Virgen de la Encarnación posee una postura muy alejada de la rigidez y simetría medievales, más heredera de la representación naturalista.

Con el fin de que la imagen se integrase eficazmente en el conjunto del presbiterio se utilizaron como referencias estilísticas esculturas del renacimiento y primer barroco andaluz y levantino, dándole más movimiento a la pose y al gesto, así como al drapeado de los paños y el diseño de los estofados, que reproducen tejidos históricos de la época incorporando iconografía mariana. La posición, gesto y orientación de las cabezas se realizó pensando en la ubicación de la imagen en el presbiterio de la catedral, de manera que la virgen y el niño englobasen con su mirada a los fieles.

 

PROCESOS DE DISEÑO, MODELADO Y TALLA

Este proyecto para la Catedral de Almería se abordó con un primer trabajo de documentación que dio lugar a diferentes bocetos y modelos de prueba realizados en arcilla.

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Una vez escogido el modelo definitivo se somete a un proceso de digitalización que consiste en el escaneo de la superficie de la pieza, obteniendo de ella una imagen 3D. Esta es una de las innovaciones tecnológicas que nuestro equipo de I+D ha incorporado al taller, sabiendo siempre que este medio que no concluye la obra, pues la aportación más importante, con mayor valor artístico y que hace la obra única es siempre realizada por el artista.

A continuación la imagen tridimensional obtenida se envía a una máquina de control numérico que ejecuta el fresado sobre un bloque de madera. Posteriormente es el tallista quien culmina el trabajo esculpiendo los detalles sobre los volúmenes de la pieza y proporcionando vida y movimiento a la obra.

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PROCESOS DE DORADO Y POLICROMADO Y TÉCNICAS DE ESTOFADO Y PULIMIENTO

Una vez concluida la talla, pasa a la sección de policromía, donde se prepara y se protege la pieza con tiras de lienzo y una mano de cola de conejo caliente que asegura la apertura de los poros y una buena adhesión de los aparejos.

Tras este proceso, la talla está lista para recibir los diferentes acabados, entre ellos el dorado al agua con oro fino y el estofado, dos técnicas destacadas en Talleres de Arte Granda que se nutren de tradiciones artesanales preservadas durante siglos. Dado que el oro no puede aplicarse directamente sobre la madera,  la talla recibe antes varias capas de yeso blanco y yeso negro, cola de conejo, bol… hasta conformar una base óptima para el dorado. Las hojas de oro, de más de 23K, se aplican cuidadosamente sobre esta nueva base con un pomazón y una brocha plana, dos utensilios empleados por el dorador frente la fragilidad y delgadez de las hojas de oro fino.

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Una vez dorada la pieza se aplica la técnica del estofado, que consiste en recubrir todo el oro con una capa de pintura al temple. Después, con un grafio, ya sea de ébano, metal u otro material duro, se retira la capa superficial de pintura dibujando motivos ornamentales sobre los ropajes, simulando los brocados de las telas y la sensación de movimiento. Los colores escogidos para los vestidos de la Virgen – rojo, azul y blanco- no son arbitrarios; hacen referencia, de forma simbólica, a la Pasión de Cristo (túnica roja) a los conceptos de verdad y eternidad (manto azul) y a la pureza de María (velo blanco).

Para las encarnaciones se ha empleado técnica de pulimento, que consiste en cubrir las capas de aparejo con colores al óleo y pasar una vejiga de cordero mojada cuando se encuentra en estado óptimo, de forma que se funden los tonos cálidos y fríos aplicados previamente con el tono general de la encarnación. El resultado es una capa lisa con un brillo característico.

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