Entre diciembre de 1917 y enero de 1918 San Josemaría Escrivá descubrió su vocación de entrega a Dios. Le movió a ello descubrir las huellas de un religioso carmelita que caminaba descalzo por las calles nevadas de Logroño. Cien años después, la Iglesia logroñesa de Santiago El Real ha dedicado a San Josemaría una de las capillas laterales, en las que se ha colocado un altar y un retablo de madera en el que se integran una pintura y un bajo relieve.  

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Altar y retablo realizados por Talleres de Arte Granda, El retablo, de madera de cedro, integra  la pintura de Isabel Guerra y el bajorrelieve de Diana García.

El diseño y la estructura del retablo, marco de estas dos piezas, así como el altar y la iluminación lateral han sido realizados en nuestros talleres. El retablo integra una pintura al óleo de San Josemaría obra de Isabel Guerra y un relieve en resina de la escena de las huellas en la nieve realizado por Diana García.

Captura

El retablo, de casi dos metros y medio, fue realizado en tablero de fibras hidrófugo con madera de cedro barnizado, una combinación que ofrece un bello resultado al tiempo que preserva la pieza del deterioro a causa de la humedad. En la parte central posee tres enmarcaciones en madera dorada al mixtión, una que encuadra el escudo de la Iglesia, también dorado, otro que enmarca el óleo de San Josemaría, y una tercera para el bajorrelieve.

El conjunto se asienta sobre un altar de granito gris pulido y recibe la iluminación en la mitad superior por medio de iluminación led integrada en los laterales de madera.

La obra terminada ya puede contemplarse en un arcosolio lateral del templo.

CEREMONIA DE BENDICIÓN DEL NUEVO RETABLO

El pasado 21 de enero tuvo lugar la bendición del retablo, presidida por el obispo de la Diócesis D. Carlos Escribano Subías, acompañado por el obispo de Arecibo y el Vicario Delegado del Opus Dei para La Rioja y Aragón D. Pablo Lacorte Tierz.

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Así destaca la iglesia la figura de un santo que perteneció a su parroquia durante sus años de juventud hasta su traslado a Zaragoza y que sintió en Logroño, muy cerquita de la iglesia, los primeros barruntos de su vocación que le llevaría a fundar, diez años después, el Opus Dei. Allí fue bautizado su hermano Santiago, y allí se celebró también el funeral de su padre.