Nuestro fundador, el sacerdote y artista, Don Félix Granda, quiso plasmar en este emblema, a modo de compendio visual, la misión y la filosofía de Talleres de Arte Granda, al igual que lo expresó en su declaración de intenciones «Mi propósito» escrita en 1911.

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El emblema representa un olivo que deja caer muchas de sus ramas al suelo. A sus pies, arrodillado, reza un hombre, cuyas palabras están escritas en una banderola: «Vetera novis augere et perficere» (fórmula de la ‘Aeterni Patris y lema del Papa León XIII: «Aumentar y perfeccionar lo viejo a través de lo nuevo») y «Defracti sunt rami ut ego insererer» (Romanos 11:19: «Las ramas fueron cortadas, para que yo fuera injertado»).

Conjugar estas dos vertientes: innovación y restauración, fue esencial para la misión artística y religiosa de Granda, y lo sigue siendo hoy.

La escena, que recuerda a los grabados medievales, está enmarcada en una moldura ovalada, de estilo barroco, adornada con ángeles y ramas de olivo, que está coronada en la parte superior por las siglas «IOICH», correspondientes a «Instaurare omnia in Christo» (Efesios 1-10) divisa del papa Pio X y que Don Félix Granda empleó como lema para expresar el fin de los Talleres de Arte.

En el lateral izquierdo, encontramos, otra frase bíblica, provenientes del libro de los salmos: «Domine, dilexi decorem domus tuae» «Señor, yo he amado la hermosura de tu casa» (Salmo 25), escrita en torno al crismón, que es el monograma compuesto por las letras griegas Χ y Ρ, primera y última letras del nombre Jesucristo en griego. En el lateral derecho encontramos otro canto de alabanza: «Magnificata sunt opera tua Domine» «Cuán grandes son tus obras, Señor» (Salmo 103).