Nos adentramos en el taller de platería para ver cómo se trabaja la plata desde la concepción de la pieza hasta que ésta sale del taller.

LA FABRICACIÓN DE LAS PIEZAS DE PLATERÍA

Cuando se recibe un encargo, lo primero que hace el maestro platero es trabajar el diseño con una muestra en metal o una maqueta en madera. De esta manera puede mostrárselo al cliente y obtener la certeza de qué es lo que se está pidiendo antes de empezar a trabajar.

Una vez aprobado el diseño se comienza el trabajo de ejecución en el taller, que puede contar con la aplicación de diversas técnicas, hasta que se concluye y se entrega. Todo platero sabe que a lo largo de la vida de la pieza desde que es entregada, volverá varias veces al taller para ser reparada del deterioro que causa el paso del tiempo.

FASES DE PREPARACIÓN DE LA PLATA

Esta primera fase comienza con el ensayado. Es un primer proceso de comprobación de la calidad de la plata, que para ser material noble debe ser plata de ley.  Tradicionalmente se emplea para ello una copela, un crisol con cenizas, donde se funde una porción de plata con plomo. Al hacerlo todas las impurezas son absorbidas por los poros quedando así en el recipiente únicamente la plata.

En el caso de que la plata necesitara depuración, antiguamente se le aplicaba un proceso de afinado: Se empleaba para ello una cendra, una clase de olla donde se introducía la plata en granallas o bolas de metal muy pequeñas y se mezclaba con cenizas y plomo. Hoy en día no es necesario este proceso porque el material se obtiene ya depurado.  Además, contamos con la referencia de las leyes del marcaje de la plata, que nacieron en el siglo XIII y han ido variando con el tiempo, pasando de 916 a 915 milésimas hasya hoy, en la que la pureza de la plata se establace en 925 milésimas.

Por último, se realiza el ligado, una mezcla de plata con cobre para endurecerla y el colado en moldes denominados rieleras. Para el colado se calienta la plata en un crisol y se vierte sobre los moldes para poder trabajarla después en hilos o planchas. En el s XVIII, para evitar la contaminación por polvo, se inventó la chaponera, que, sencilla de emplear para planchas pequeñas, es de uso mucho más complejo para planchas grandes, como podían ser las del Arca Santa de Oviedo.

TÉCNICAS CONSTRUCTIVAS

La plata fundida es frágil, por su estructura cristalina y el espaciado entre moléculas. Para endurecerla suele martillearse para compactarla. En el caso de que se endureciera demasiado, el platero sabe que puede devolverla a su estado inicial recociéndola. Hay diversas técnicas para trabajarla, te explicamos algunas de ellas:

ESTIRADO: Esta técnica se emplea para lograr filamentos de metal. Se puede realizar a mano o mediante un banco de estirar, haciendo pasar la plata por agujeros cada vez más pequeños que la afinan.

LAMINADO: Se emplea este técnica para crear chapas de plata. Tradicionalmente se hacía batiendo la plata a martillo en un enorme tas plano, una vez sacada del molde. En el s. XVI aparecen las laminadoras y, posteriormente, las trefiladoras, dos inventos destinados a fabricar láminas por compresión.

CORTE, CALADO Y LIMADO: Estas técnicas de corte de la pieza y de corrección de imperfecciones en su superficie se lleva a cabo con herramientas específicas, como cizayas, tijeras y limas. Se usan también cinceles de corte, con la punta afilada y cortante, seguetas con un filamento para cortar metal y taladros de disco o de bola.

GRIFADO: Consiste en el plegado y doblado de placas. Para ello se emplean la uñeta y la grifa, dos herramientas con las que se marcan surcos que debilitan la chapa. De esta forma se consigue doblar el metal con facilidad sin que llegue a romperse. Después la chapa se corta y los empalmes se sueldan prestando especial atención a los ángulos.

CONFORMADO EN FRÍO: Tradicionalmente esta técnica se realiza a forja. Es así como se logran las formas más propias de la platería. Permite hacer todo tipo de formas, batiendo la lámina sobre el tas o sobre un molde de madera de boj a golpe de martillo, que puede tener diferentes formas según su función. El sonido del martillo sobre la plata, denominado “examen acústico” es esencial para el platero y guía su trabajo.

A partir del s. XX empieza a utilizarse también la técnica del entallado, únicamente para realizar piezas circulares. La plata no es como el hierro, que debe ser forjado al rojo vivo; la plata se forja en frío y no hace falta calentar la pieza.  El platero, con un martillo plano va quitándole las marcas y alisándolo.

FUNDICIÓN La fundición más conocida es a la cera perdida, pero existe también la fundición a la arena. Consiste en el vaciado de la pieza utilizando un modelo duro. Se usa una arena refractaria para realizar el molde; por unos bebederos se introduce la plata y así reproduce el anverso y el reverso.

UNIÓN DE JUNTAS La más importante es la soldadura con hilo o varilla de plata y soplete. Después de la soldadura se mete en blanquimento, un corrosivo que se come el material sobrante. Desde siempre pueden emplearse refuerzos: pequeñas lañas que aseguran la pieza, remaches, chavetas, clavos, grapas, charnelas, armellas…Los tornillos tal y como hoy los conocemos, surgen en torno al s. XVI.

Hasta aquí las técnicas de fabricación. Próximamente hablaremos en nuestro blog de las técnicas de ornamentación (cincelado, repujado…) y de las técnicas, menos conocidas, pero muy importantes, de acabado.