Desde 2017, por iniciativa del obispo de Tarbes y Lourdes Nicoles Brouwet, las reliquias de Santa Bernardette viajan desde el Santuario de Nuestra Señora de Lourdes a las distintas diócesis de Francia que deseen recibirlas para su veneración.

Para ello, se encargó un nuevo relicario a nuestros talleres, una obra original que se identificara completamente con el estilo de Lourdes. La pieza, de estilo neogótico -al igual que la basílica- y de 70 cm de alto, se trabajó, tanto en su diseño como en su ejecución, para que reflejara la humildad, la fe y la piedad de Santa Bernardette Soubirous.

Siguiendo las indicaciones del archivista y en conjunto con los capellanes del Santuario, el equipo interdisciplinar de Granda trabajó en el diseño de un relicario con forma de campanario embellecido con cuatro esmaltes geométricos.

La apariencia del relicario es clásica y atemporal. Con aspecto arquitectónico, está marcada por contrafuertes que representan la fuerza divina que sostiene, protege, revela e ilumina el interior del hombre.

La forma de campanario responde a una razón simbólica. Los campanarios son lugares visibles desde los que, mediante el sonido de las campanas, se da testimonio de la presencia de Dios en los templos y se convoca a los fieles para el culto. De hecho, cuando el sultán del Imperio Otomano Solimán el magnífico (1495-1566) invadió Jerusalén, lo primero que hizo fue destruir los campanarios, para acallar así la voz de Dios. El campanario es también, en este caso, imagen del mensaje de la Virgen a Santa Bernardette, que desde Lourdes se ha ido propagando por todo el mundo.

En la puerta principal puede apreciarse el esmalte de la Virgen, y en la parte trasera, el de una aparición a Santa Bernardette. Se trata de dos esmaltes realizados sobre placa de cobre cóncava trabajados con la técnica del “esmalte pintado”. Para realizarlos se han empleado esmaltes opacos de diversos colores. Dichos esmaltes vítreos deben ser aplicados con la mayor precisión y lo más juntos posible para que en el momento de la cocción no se produzcan tensiones que desencadenen en deformaciones o grietas. Las imágenes de los esmaltes se inspiran en las propias vidrieras de la Basílica de la Inmaculada Concepción.

En los ángulos de las esquinas del relicario encontramos cuatro esmaltes en los que predomina el tono azul, que representa Europa, combinado con tonos verdes, amarillos, rojos y negros, que evocan simbólicamente los otros cuatro continentes y, por tanto, la universalidad del mensaje de Lourdes. Así, los peregrinos de todos los puntos de la tierra se encuentran representados.

En la parte superior podemos encontrar dos detalles: por un lado, la Santa Cruz, y por otro, la Corona de la Virgen. También encontramos en la pieza varias inscripciones, escogidas expresamente por el rector del santuario:

Je suis l’Immaculée Conception  (Yo Soy la Inmaculada Concepción)

Salus Infirmorum (Salud de los enfermos)

Refugium peccatorum (Refugio de los pecadores)

Il suffit d’aimer (que resume el pensamiento de Bernardette)

El relicario se bendijo el jueves 30 de mayo durante la misa internacional en la basílica de San Pío X y se llevó en procesión a la Gruta de la Ascensión.