Hoy, 21 de febrero, se cumplen 152 años del nacimiento de don Félix Granda y Buylla (1868-1954). Sacerdote y artista, su preocupación por el arte sacro de su tiempo, que se propuso renovar a través del sentido litúrgico, la belleza y la artesanía, le llevó a fundar nuestra empresa, Talleres de Arte GRANDA.

Don Félix Granda junto a su hermana doña Cándida y don Manuel Serra, c. 1913.
Don Félix Granda junto a su hermana doña Cándida y don Manuel Serra, c. 1913.

Nació en Pola de Lena, Asturias, en 1868, del matrimonio formado por Wenceslao Fernández de la Granda, médico, y Elvira Álvarez-Buylla y Santín. Su familia materna, los Álvarez-Buylla, dio muchas figuras prominentes en el ámbito de la política, literatura, artes y ciencias, lo que le permitió relacionarse con personalidades destacadas de su tiempo. Es así como entró a participar, siendo aún seminarista, en la colonia artística de Muros, un grupo inspirado en experiencias plenairistas que tuvo su centro de reunión en la finca “La Pumariega”, iniciada por Casto Plasencia y Tomás García Sampedro. Precisamente, la fotografía más antigua conocida de don Félix Granda es una de este grupo, conservada en el archivo Museo del Prado (donación de la familia Ellacuria Delgado). En ella, se ve a un jovencísimo Félix Granda (n.º 8) junto al pintor Cecilio Pla (n.º 9), quien le consideró uno de sus discípulos destacados.

La Colonia Artística de Muros. San Esteban de Pravia, 1889. Museo Nacional del Prado, donación Familia Ellacuria Delgado.

En diciembre de 1891 recibe la ordenación sacerdotal. No consta que tuviera ninguna parroquia a su cargo, sino que se dedicó a su vocación artística desde el primer momento, alentado por la jerarquía eclesiástica. Su mayor valedor fue monseñor Jose María de Cos y Macho, quien le había conocido en sus tiempos de canónigo de la Catedral de Oviedo, cuando Félix Granda se formaba en el Seminario. Años después le dedicará estas palabras de elogio:

“Grande, sobremanera, es la satisfacción que sientoante sus presentes triunfos; porque me recuerdan aquellos días de temores e indecisiones en que me cupo la suerte de alentarle y decir a usted con franqueza: siga usted, sin vacilaciones, en bien de la Religión, la carrera de las Artes, hermanando perfectamente su vocación de sacerdote con sus aptitudes de artista.”

Fue monseñor de Cos quien, como obispo de la diócesis de Madrid-Alcalá, le proporcionó sus primeros encargos en Madrid. En esos primeros años destacó su actividad pictórica, de la que se conservan ejemplos en el Palacio Episcopal y en el Seminario Conciliar de San Dámaso de Madrid. Sin embargo, pronto se reveló su gran capacidad como director artístico, por lo que comenzó a rodearse de artistas y artesanos para llevar a cabo sus diseños en otras áreas artísticas.

Su éxito creciente le permitió adquirir, con ayuda familiar, el lugar que bautizaría como hotel de las Rosas, un chalet junto al antiguo hipódromo de la Castellana en el que edificaría, primero, un hermoso estudio de pintor y, más tarde, sus Talleres de Arte. En ellos llegó a reunir a más de doscientos trabajadores, entre los que se contaron artistas destacados como José Capuz Mamano, Julio Vicent o Germán Gil Losilla. Pero lo que verdaderamente hizo únicos a sus Talleres de Arte fue su empeño por mantener los oficios artísticos tradicionales, una defensa alineada con la que a finales del siglo XIX emprenden movimientos como las Arts & Crafts de William Morris y John Ruskin, entre otros.

Félix Granda y Julio Vicens junto al modelo para el monumento a San Pio X
Félix Granda y Julio Vicens junto al modelo para el monumento a San Pio X en Riese, Archivo Félix Granda.

Las obras diseñadas por don Félix Granda están diseminadas por todo el mundo. Muchas siguen siendo piezas destacadas de culto, mientras que otras han pasado a formar parte de las colecciones de los museos eclesiásticos. Sus obras destacan por su belleza, calidad artística y técnica y, sobre todo, por su mensaje teológico, que introduce a través de la iconografía.

Don Félix Granda falleció el 23 de febrero de 1954, dejando un valioso legado para el arte sacro y una misión de servicio a la Iglesia que hoy sus sucesores nos esforzamos por cumplir.