“Durante años fui tacaño con mi dinero. Pero cada Lunes Santo meditaba sobre María de Betania gastando 300 días de salario en ungir los pies de Cristo. No me importaba donar dinero a los pobres, a la Iglesia y a la evangelización, pero me parecía un despilfarro gastarlo en objetos litúrgicos. Sin embargo, Jesús dijo en este pasaje: “Una obra buena ha hecho ella conmigo. Porque a los pobres los tenéis siempre con vosotros y podéis socorrerlos cuando queráis; pero a mí no me tenéis siempre.” (Mc 14, 6-7).

Así comienza el padre Justin Huang el relato de por qué decidió gastar un año de su salario en un sagrario para su parroquia, San Antonio de Padua de Vancouver (Canadá), punto de partida para la capilla de adoración eucarística que acaba de terminarse. Ambos han sido realizados por Talleres de Arte GRANDA.

Este pasaje evangélico le hizo reflexionar. “La Eucaristía lo significa todo para mí, porque Jesús está presente de forma verdadera, real y substancial. Es la Fuente y Culmen de mi vida y de la vida cristiana, y ha cambiado mi vida.”

Así, según sus palabras, comenzó a buscar un sagrario que reflejara este modo de sentir. “Al elegirlo en la página web [de Granda], le dije al entonces diácono Lucio Choi, ‘mira estos sagrarios. No mires el precio. Dime simplemente qué sagrario dice la Eucaristía lo es todo’. Eligió el que veis en esta imagen, con su coste de 46.000$.” Y aunque añade, con gran sentido del humor, que el padre Lucio le cae algo peor desde entonces, lo cierto es que no dudó en adquirirlo, pagándolo con su propio salario.

Lo ofreció a su parroquia, San Antonio de Padua (Vancouver) en el aniversario de su ordenación, en 2016, anunciando la intención de renovar su capilla e invitando a sus feligreses a una adoración semanal. El objetivo del padre Huang es que su comunidad tenga un corazón eucarístico. “Un corazón eucarístico es uno que reconoce a Jesús en la sagrada forma, que se siente atraído hacia Él en sus alegrías y tristezas y que quiere pasar tiempo con Él. La expresión tangible de esto y el reto para nuestra parroquia es que cada persona dedica quince minutos a la semana con la Eucaristía.”

Talleres de Arte GRANDA también se ha encargado del diseño y ejecución de la capilla dedicada a la adoración eucarística. Sobre ella, dice el padre Huang que “está diseñada para que experimentemos la casa de Dios: hermosa, sagrada y confortable.” Y comparte sus esperanzas sobre la labor que permitirá: “Imagino gente entrando y saliendo constantemente, veinticuatro horas al día. La gente vendrá a encontrar sustento, fuerza, paz y alegría. ¡Entonces Jesús los enviará a amar como Él!”

La iniciativa del padre Huang parte de la firme convicción de que “la adoración puede cambiar el mundo”. Y, aunque muy a menudo se ve relegada por los avatares del día a día, e incluso puede caerse en el error de considerarla en cierto modo accesoria, es, por el contrario, prioritaria en la vida cristiana. “Cuando haces bien las cosas con Dios, todo lo demás encaja en su sitio.”

El padre Huang termina su escrito con una bella exhortación: “Imagina que cada parroquia en nuestra archidiócesis tuviera una bella capilla donde todo el mundo, incluso los no católicos, pudieran encontrar a Jesús. ¿Cómo puedes pasar más tiempo con Jesús? ¿Ayudarás a extender la adoración eucarística?”

Este escrito del padre Huang puede leerse completo en inglés en la web del diario The B. C. Catholic.